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Médicos Españoles Emigrados a Venezuela – 4ta Parte

A continuación presentamos la 4ta y última parte de esta importante publicación sobre los médicos españoles que se destacaron por su actuación profesional y ejercieron su influencia trabajando en instituciones sanitarias o docentes. Valga la oportunidad para brindarles un especial reconocimiento por sus logros en la tierra que tuvo a bien darles acogida y brindarles apoyo.

Quemada, Luís

Oriundo de Valladolid, fue junto a Moisés Broggi y Tudor Hart de Londres, miembro de las Brigadas de Sanidad que se estructuraron después de la Batalla de Guadalajara. En ese entonces preocupaba la alta mortalidad en las filas republicanas, durante su largo y penoso traslado a Madrid en carros tirados por animales. El Dr. Broggi era el jefe de ese equipo. A Quemada le sorprendió la guerra en Ciudad Real en donde se desempeñaba como cirujano y director del Hospital Provincial. Había contraído nupcias con una noruega de nombre Hedda.

Al final de la Guerra Civil no logró encontrar trabajo en Noruega y decidió embarcarse como médico de un barco ballenero que le obliga a desplazarse a distintos puntos del océano. Cuando Noruega fue invadida por los alemanes obligaron a la embarcación a refugiarse en Gran Bretaña, en donde trabajo en hospitales distantes de Londres. Emigraron a Venezuela y allí fueron amigos muy cercanos de Núria Pi Suñer y Rosendo Carrasco Formiguera. El Dr Quemada fundó una Clínica Privada en Caracas y solía ser consultado para resolver los problemas que acusaban los emigrantes compatriotas que residían en esa ciudad. Se conoce su participación activa durante los quebrantos que condujeron al fallecimiento de Don Carlos Pi Suñer, padre de su amiga Núria.

Ruesta, Santiago      

Destacado sanitarista, Santiago Ruesta Marco nació en Zaragoza, España, el 25 de julio de 1899. Cursó estudios de primaria y de bachillerato en su ciudad natal y culminó sus estudios de medicina en la misma ciudad graduándose en su Universidad en 1922. Después de culminar su doctorado en Madrid en 1924 ingresa en la Escuela Nacional de Sanidad Española en marzo de 1926.

Es nombrado Inspector Provincial de Sanidad de Huesca (España) en mayo del año siguiente y a partir de allí tuvo un rápido ascenso destacándose por su actuación  en el control de un foco de fiebre tifoidea hasta su completa resolución.

Consiguió por concurso de méritos la plaza de Inspector General de Sanidad Interior de España en 1923 y la de Inspector de Servicios Sanitarios dos años más tarde. Al año siguiente alcanzó a ocupar el cargo de Subsecretario de Sanidad y Beneficencia.

Sus estudios de postgrado los inicia en la Universidad de Paris en donde obtiene el diploma en Malariología. De seguidas se desplaza a Roma para completar el curso de Paludismo organizado por la Sociedad de Naciones y más tarde en Sophie (Yugoslavia) culmina exitosamente el curso organizado por la Sociedad de Naciones en el Instituto de Higiene. En los años siguientes llegó a ocupar diversos cargos como asesor y consejero en diversas organizaciones sanitarias españolas.

A raíz de la grave situación política que vivió España como consecuencia de la Guerra Civil,  en 1937 se desplazó a Paris en donde compartió alojamiento con Sánchez Covisa y Pi Suñer, compañeros de exilio que finalmente también se trasladarían a Venezuela.

Estaba en Paris cuando fue contratado gracias a las gestiones de Enrique Tejera como Asesor Técnico del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, llegando a Venezuela en 1938. Queda adscrito a la Dirección de Salubridad Pública y como actividad principal se le encomendó consolidar las Unidades Sanitarias, particularmente en el interior del país. Así comienza su labor sanitaria, permitiéndole conocer progresivamente las necesidades de tan importante disciplina en éste país del trópico.

En 1940 es nombrado Médico Asesor Adjunto en la División de Unidades Sanitarias y al año siguiente, Técnico Asesor de Higiene de la Dirección de Salubridad. En 1942 fue reclamado para formar parte de la Comisión que dictó las pautas para el funcionamiento del Hospital Universitario de Caracas y en 1943 formó parte del cuerpo asesor en competencias técnicas, del Instituto de Puericultura.

Como docente fue profesor de la Escuela de Servicio Social desde 1941 hasta su muerte en 1960. Una de las promociones de egresados de esa institución, lleva su nombre. Además fue profesor de la Escuela Católica de Servicio Social y de la Escuela de Enfermeras.

 Tuvo el privilegio de representar a Venezuela en la Conferencia de la OMS en Washington, DC (1949), actuar como asesor de la Delegación de un Congreso Sanitario en Chile y fue designado Secretario de la XIV Conferencia Sanitaria Panamericana que se celebró en Caracas.

Desde el ministerio influyó con empeño en el desarrollo y fortalecimiento de la organización sanitaria venezolana. Al mismo tiempo, muchas de sus iniciativas fueron tomadas en cuenta por José Ignacio Baldo a la hora de diseñar la estrategia para la formación de recursos humanos de postgrado en medicina. En resumen, un verdadero doctrinario de la filosofía sanitaria, cuyos consejos fueron valorados y apreciados en el curso de sus años de actuación profesional en Venezuela.

 

Sahagun Torres, Jesús

El Dr. Sahagún nació el 25 de mayo de 1892 en Cepeda de la Mora, Provincia de Ávila, España. Fue el primogénito de una familia de tres hijos, quedando huérfano a la edad de 5 años. Su padre era médico y en segundas nupcias tuvo 7 hijos más, por cierto que todos los varones, con excepción de uno, siguieron la carrera de medicina.

Sahagún hizo sus estudios de primaria y de bachillerato en pequeños pueblos de su Provincia natal y cursó estudios preparatorios de medicina en la Universidad de Salamanca. De allí se trasladó a Madrid donde estudió casi toda la carrera. En atención a sus obligaciones de hermano mayor de una familia numerosa y con la finalidad de evitar la interrupción de sus estudios universitarios para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, cuando cursaba el cuarto año decidió continuar estudios libres en la Universidad de Valladolid. Ello le permitió cuidar a su padre mientras estuvo enfermo y a la vez descargarle de trabajo en la atención de sus pacientes. Se graduó de médico en 1913 recién cumplidos sus 21 años, para eso momento fue el médico más joven de toda España.

Comenzó su actividad profesional como médico rural (llamado médico de partido) y aunque las exigencias del cargo eran fatigosas, no le impidió seguir estudiando con éxito, ya que logró en unas oposiciones bien reñidas ocupar la plaza de bacteriólogo del Instituto Nacional de Higiene. Más tarde prosiguió su carrera como sanitarista y tanto en Murcia como en Arévalo, trabajó como director de Centros de Higiene. Llegó a desempeñar el cargo de Subinspector Provincial de Sanidad de Ávila. Tenía un indiscutible potencial para continuar cosechando éxitos, pero los fatídicos acontecimientos del año 1936 en España, como a tantos otros, truncaron sus aspiraciones.

Siendo republicano y habiendo quedado en territorio ocupado por el bando contrario, fue encarcelado salvándose milagrosamente de ser pasado por las armas, tal como ocurrió con todos sus compañeros de celda. Por suerte pudo contar con el apoyo de un tío materno que estaba del lado franquista. Con desconcierto se movió de un sitio a otro con toda su familia, pero fue perseguido con la intención de encarcelarlo de nuevo. Con las dificultades del caso, llegó hasta el País Vasco con la esperanza de poder cruzar la frontera hacia Francia. Por obra del destino, un encuentro fortuito con una persona vinculada al Gobernador General de la Provincia, le permitió proveerse de los documentos necesarios para atravesar a pie con la familia, un puente que separaba ambas naciones.

Desde Francia y desprovisto de todas sus pertenencias, pasó luego a Bélgica, en donde residían unos familiares de su esposa, Doña Teresa. Allí un bibliófilo judío le empleó en la traducción del francés al castellano de una obra enciclopédica sobre temas médicos. En visita a la misión diplomática de Venezuela en Bruselas, conoció al embajador Enrique Tejera y se hicieron amigos. Tejera era un bacteriólogo de prestigio y naturalmente compartieron el interés mutuo por temas médicos. Cuando en Venezuela se produjo un cambio de gobierno, nombraron a Tejera ministro y fue él quien concretó la contratación de Sahagún para trabajar en ese país.

Llega a Venezuela acompañado de su esposa y cuatro hijos en mayo de 1939. Una Venezuela con condiciones sanitarias muy precarias. En los primeros años actuó como Jefe de la Unidad Sanitaria de Santa Teresa del Tuy y luego como Médico Jefe de los Centros de Salud de El Valle y Petare. En 1949 y por méritos propios, es nombrado Médico Adjunto de la División Materno-infantil del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, convirtiéndose prontamente en la mano derecha del Dr. Pastor Oropeza, destacado pediatra, humanista y  maestro de varias promociones de pediatras. Sus compañeros de trabajo en el Ministerio siempre apreciaron su actitud bondadosa y carácter afable.

Sahagún participó en actividades docentes en su condición de Profesor de Salud Pública de la Escuela de Enfermeras, como Profesor de Administración Sanitaria e Higiene Materno-infantil y estuvo vinculado al Postgrado de Médicos Higienistas y también en el de Puericultura y Pediatría en la Universidad Central de Venezuela.

Sahagún contribuyó a la bibliografía médica nacional con numerosas publicaciones relacionadas con su especialidad, sin embargo, tal como destaca Pastor Oropeza, su principal aportación está plasmada en los informes administrativos de rendimiento de los servicios de Higiene Materno-infantil del país. “Labor paciente y meticulosa, propia de un asceta castellano”.

Sánchez Covisa José

Podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que José Sánchez Covisa fue junto a la figura insigne de Don Augusto Pi Suñer, el médico inmigrante español que arriba a tierras venezolanas con el aval de destacadas actuaciones en España.

Nació en Huete, Provincia de Cuenca, España, el día 28 de junio de 1881. Fue miembro de una familia numerosa (9 hermanos), que quedo a cargo del hermano mayor y de las hermanas como consecuencia del fallecimiento del progenitor. Sánchez Covisa estudió bachillerato en la ciudad capital y culminó su carrera de medicina en la Universidad de Madrid, doctorándose en 1903. Dos de sus hermanos también fueron médicos.

Un año después fue nombrado médico de la Beneficencia Municipal y cuatro años más tarde, también por oposición, fue designado miembro de la Beneficencia Provincial. En ese momento da comienzo a su formación dermatológica bajo la tutela de  quien fue su maestro, Don Juan Azua. En 1912 asciende a médico de número de uno de los Servicios especializados del Hospital San Juan de Dios y luego, por méritos propios, se encargó de la Consulta de Dermatología de la recién creada Beneficencia Municipal. Su actuación en esos dos Centros le permitieron acumular gran experiencia y es así como al faltar el maestro, Sánchez Covisa le reemplazo a la cabeza del Servicio del Hospital San Juan de Dios ya mencionado.

Su dedicación y constancia le permitieron publicar numerosos artículos sobre Dermatología y Sifilografía. Su sólida formación y dotes docentes, le llevaron a ocupar la Cátedra de Madrid. Es bien conocido lo que significaban en esos años unas oposiciones para optar a una  Cátedra universitaria en España. Optaron a ese mismo cargo, los Drs. Navarro, Jimeno y Peyrí, este último de gran prestigio en Cataluña.

Su personalidad y don de mando le abrieron las puertas para que se destacara en otros campos. Fue presidente de la Sociedad Dermatológica Española, asi como miembro de innumerables Sociedades extranjeras. En 1920, sus colegas le eligieron Presidente del Colegio de Médicos de Madrid y tres años más tarde fue designado Presidente de la Academia Médico-quirúrgica Española. En 1928 resultó electo miembro de la Real Academia de Medicina y su trabajo de incorporación versó sobre el “Problema Social de la Lepra en España”.

En 1933, el claustro extraordinario de la Facultad lo eligió, por aclamación, Decano de la Facultad de Medicina de Madrid. En 1936 publica conjuntamente con el Dr. Julio Bejarano un libro intitulado “Tratado de Dermatología”. Cuatro años más tarde es distinguido con la Presidencia del Congreso Internacional de Dermatología que había de celebrarse en el año de 1940. La sede de ese evento fue trasladada a Nueva York, Estados Unidos, como resultado de la Guerra Civil Española y a fin de cuentas, pospuesto debido al comienzo de la II Guerra Mundial.

Iniciada la Guerra Civil, Sánchez Covisa se mantuvo en Madrid hasta noviembre de 1936. En ese momento se trasladó a Francia en donde estuvo viajando varios meses, y al finalizar ese periplo, regresó a España. Eran momentos de gran incertidumbre, pero afortunadamente él era hombre de reconocido prestigio y con numerosos contactos en varios países. Le llegaron ofrecimientos de Cuba, México, Perú y Argentina. La idea era dejar España por uno, o a lo sumo, un par de años. Resignado al exilio, el destino inicial era México, como fue el caso de la mayoría de los profesionales españoles que se habían visto obligados a emigrar. Haciendo escala en Nueva York, cambió de rumbo. Allí tuvo oportunidad de entrar en contacto con Don Augusto Pi Suñer y con su hijo Pedro. Fue Álvarez Mendizábal, ex Ministro de Agricultura de España, quien le consiguió un contrato para probar fortuna en Venezuela, gracias a la intermediación del Ministro Dr. Enrique Tejera.

Llegó a Caracas en mayo de 1939 acompañado de su esposa Teresa Hernando y dos de sus tres hijos: José Joaquín y Tere. En Venezuela fue acogido como se acostumbraba en esas circunstancias por dos dermatólogos de excepción: los Drs. Martín Vegas y Pablo Guerra. Sánchez Covisa no quiso revalidar, para ello tenía que cambiar de nacionalidad y no lo consideró oportuno. No hay que olvidar que en los años iniciales de un exilio,  no se pierden de un todo las esperanzas de retornar a la patria aunque las condiciones no fuesen halagüeñas. Por otra parte ya era hombre maduro, sólidamente formado y figura destacada. ¿Qué más daba?

 En Caracas participó entusiastamente en la organización del Dispensario Antivenéreo ubicado en pleno centro urbano (de Conde a Piñango), en su condición de Asesor Técnico de la División de Venereología del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Su afición por la docencia le mantuvo muy activo, participando en Cursillos y Conferencias. Llegó a ser Vice-Presidente del Comité Organizador de la 1ª Jornada Venezolana de Dermatología celebrada en Caracas en 1943 y luego ocupó la Vice-presidencia de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venereología.

Publicó varios trabajos y artículos en revistas venezolanas. Tal como ya dijimos, Martín Vegas, y sobre todo Pablo Guerra fueron sus colegas más próximos. Le permitieron examinar pacientes en calidad de consultante en la Policlínica Caracas, testimonio de la nobleza de ambos. De su actuación se beneficiaron dermatólogos en formación, como fue el caso del Dr. Juan DiPrisco.

Poco antes de su muerte estaba en trámite su designación como “Doctor Honoris Causa” de la Universidad Central de Venezuela. Ya contaba con la aprobación unánime de las diversas instancias pero lamentablemente no pudo hacerse efectiva. Don José falleció como consecuencia de una cardiopatía isquémica, el 23 de Junio de 1944. Una muerte inesperada y sin duda una pérdida muy sentida por sus colegas dermatólogos venezolanos. Qué duda cabe que Sánchez Coviza iba en camino de logros muy significativos en una tierra que no era la suya, pero que lo acogió como hijo ilustre.

Solanes Vilapreño, José

El Prof. Solanes llegó a Venezuela en 1949, después de haber permanecido unos años exiliado en Francia. Nació en el Pla de Santa María en la Provincia de Tarragona en el año 1909. Se graduó de médico en 1932 y logró su formación psiquiátrica bajo la tutela de Mira y López trabajando en el Instituto Pedro Mata de Reus (población cercana a la capital de provincia, la ciudad de Tarragona). En Francia trabajó como médico en el bando republicano y perfeccionó su formación con un grupo de destacados psiquiatras, con destacada influencia del especialista polaco nacionalizado francés Eugène Minkowski, fundador de la fenomenología psiquiátrica lo cual dio base a Solanes para su concepción del hombre como “ser fundacional”.

Fue contratado, como tantos otros, por el MSAS del gobierno venezolano, donde trabajó sin descanso en la entonces moderna colonia psiquiátrica de Bárbula (Estado Carabobo), en donde llegó  a ser director hasta su jubilación en 1977. Dos años después fue llamado para ocupar la jefatura del Departamento de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carabobo, convirtiéndose en un símbolo y referencia obligada de esa Universidad. Contó con numerosos discípulos y logró la implantación de variadas técnicas de atención psiquiatrita (incluida la terapia ocupacional).

Patrocinó la creación de una Publicación Periódica (Nanacinder 1954-1961) en la cual se aceptaban contribuciones de todos aquellos que estuviesen dispuestos a colaborar, incluidos los pacientes. Una iniciativa que resultó decisiva para estimular la llamada introspección curativa y calificada como “una revista en el manicomio” por Carlos Yusti. No sólo impartió docencia desde la Cátedra de Psicología Médica de la Universidad de Carabobo desde 1967, sino que antes (1951-1963) lo había hecho en la Escuela de Enfermeras, encargándose de las clases de Psicología e Higiene Mental.

El Prof.  Solanes alcanzó la presidencia de la Sociedad de Psiquiatría Venezolana y fue distinguido como Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Carabobo. Fue apreciado por sus dotes de humanista y cultivó disciplinas afines a la ética, a la literatura, al arte y la semiótica. El 1989 reingresó a la Real Academia de Medicina de Barcelona. Poco después falleció en la Ciudad de Valencia (Estado  Carabobo, Venezuela).

OTROS MÉDICOS EXILIADOS

Aranguren Sabas, Gonzalo (1904-1975). Ejerció la cirugía en el País Vasco y organizó los servicios médicos en el sur de Francia, hasta que el avance Alemán sobre ese país, lo hizo emigrar a Venezuela. Como había logrado la reválida de su título y era cirujano, fundo la Clínica Aranguren dedicada a la cirugía privada. Regreso a España en 1958.

Bilbao, Luis. Trabajó como laboratorista.

del Olmo Barrios, Francisco.

Díaz de Recarte., José María.

Díaz Vásquez, Ángel. Contribuyó en la determinación de la extensión de la enfermedad de Chagas a escala nacional y estableció el daño producido por ese padecimiento en la población rural.

Espín Rodrigo, José. Histólogo, murciano, reconvertido en  parasicólogo. Trabajo en diferentes instituciones públicas. Publicó en la Revista de la Policlínica Caracas varios trabajos sobre Bilharziasis.

Fernandez Albedín, AlfrEstado

Gamboa Cuadrado, José. Responsable de la erradicación de la malaria en el Estado Miranda y quien dio a conocer que el Rhodnius prolixus tenía hábitats extradomésticos.

García Cubertoret, Humberto. Destacó por su actuación como médico rural en Tinaquillo, Estado Cojedes.

Goicochea, Luis. Ejerció la psiquiatría en Valencia y Maracay.

Gómez Alvarez, María (1914-1975). Es una de las pocas mujeres que ejercieron la medicina procedente del exilio republicano. Revalidó su título después de su llegada a Venezuela en 1958 y como consecuencia de un largo y difícil período en Francia junto a su padre. Trabajó en la Casa de Socorro de Maracaibo (Zulia) y falleció en esa misma ciudad.

Gómez Marcano, Antonio. Responsable del alto grado técnico que alcanzó la Escuela de Malareología y Saneamiento Ambiental en beneficio de estudiantes venezolanos y también del exterior.

Infante, Cesar. Se destacó como médico rural y lamentablemente falleció a temprana edad víctima de malaria.

López Abadía, Luís. Oftalmólogo en Madrid y médico rural en el Estado Anzoátegui y en Río Orinoco.

López Gómez, Emilio. Ejerció la medicina en el momento de la Guerra Civil, se exilió primero en Francia (Los Pirineos) y luego se traslado a Venezuela desempeñándose en el ambiente rural como hicieron una buena parte de los exiliados españoles. Fue destinado al Estado Trujillo.

Llopis Recio, José María. Nacido en Madrid, fue profesor de Puericultura en la Escuela Nacional de Sanidad y médico de la Cruz Roja. Llegó a Venezuela en 1949 y desempeñó actividades diversas en el Ministerio de Sanidad, ocupándose principalmente de las unidades de educación sanitaria. Publicó numerosos trabajos en ese campo.

Mendicoa, Tomás. Ayudó con eficiencia probada a la interpretación de la epidemiología de la malaria en el occidente venezolano y fue responsable de la erradicación de esa enfermedad en varios municipios del Táchira.

Pardo Gayoso, José. Sanitarista  compañero de  ruta  del  Dr. Arnoldo  Gabaldón  en la Universidad John Hopkins. Logró una significativa reducción de las tasas de mortalidad infantil en la Unidad Sanitaria de Trujillo.

Pingarón Hernández, Ángel

Surte Guasch,  Jaime

Uya Besó, Federico. Natural de Málaga fue medico militar en España antes de exiliarse en Venezuela. Tarbajó como médico rural.

Vicente Martín, Segundo. Fue director de Sanidad Exterior en España y en Venezuela asumió responsabilidades en educación sanitaria y en salud pública.

Zarranz Arteaga, Lorenzo. No ejerció como médico hasta 1946, ya que la guerra lo sorprendió en España con los estudios médicos por concluir. Ejerció en Trujillo y Puerto Cabello. Trabajó como neumonólogo en la zona de Valera-Maracaibo (en la petrolera Shell) y terminaría como anestesista en Caracas.

OTROS MÉDICOS VASCOS

Entre los años 1938 y 1940 ingresaron en Venezuela un total de 29 médicos vascos. Posteriormente se logró identificar a otro grupo de 7 y luego fueron llegando uno que otro que se distribuyeron a lo largo de la geografía del país. Algunos de los hijos de esta emigración, estudiaron medicina y constituyen una nueva generación con raíces vascas (alrededor de treinta según estimaciones de J.M Bengoa). A los padres les tocó vivir en un país con carencias sustanciales propias de la marginalidad. Sin duda, con el correr de los años ha habido cambios, pero persisten en sectores mayoritarios de la población con problemas sociales y de salud pública que de alguna forma habrán de beneficiarse de la acción de esta generación de relevo.

BIBLIOGRAFIA

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Garcia Camarero, E. La ciencia española en el exilio de 1939 (1978). En el “El exilio español de 1939”, Taurus Ediciones, Madrid, 1978. Vol. 5, pp. 189-243.

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Acerca de Dr. Pedro J. Grases

Médico Patólogo con más de 50 años de experiencia. Formado en los EE.UU. (Michigan y Armed Forces Institute of Pathology), dedicado a la docencia, a escribir e investigar. Ha trabajado en diversas universidades de Europa (en Friburgo y en Oxford) y en los EE.UU. (U.de California del Sur). A partir de 1990 estuvo al frente del Servicio de Anatomía Patológica de USP Institut Universitari Dexeus en Barcelona. Retirado a partir de 2007, se dedica ahora a escribir, a dar conferencias en su condición de cronista de la Ciencia y a cultivar con más esmero su afición por la fotografía.

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