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Médicos Españoles Emigrados a Venezuela – 2da Parte

Continuamos presentando a los médicos españoles que se destacaron por su actuación profesional y ejercieron su influencia trabajando en instituciones sanitarias o docentes. Valga la oportunidad para brindarles un especial reconocimiento por sus logros en la tierra que tuvo a bien darles acogida y brindarles apoyo.

Corachán García, Manuel

Corachán fue junto a Don Augusto Pi Suñer y Sánchez Covisa uno de los tres colosos de la medicina española que llegaron a Venezuela como consecuencia de la Guerra Civil española. Nació en Villa de Chiva, Provincia de Valencia en Noviembre de 1891. Comenzó siendo barbero como su padre aunque por poco tiempo, pues decidió trasladarse a Cataluña a estudiar en la Facultad de Medicina de Barcelona, licenciándose en 1905. Culminó su doctorado en Madrid en 1925 e hizo carrera quirúrgica de vuelta en Barcelona en donde logró ser Profesor Libre de Patología Quirúrgica en la Facultad de Medicina, cargo que ejerció desde 1933. Fue además Jefe de uno de los Servicios de Cirugía del Hospital San Pablo y de la Santa Cruz de la ciudad condal.

Estando en Europa completó su formación en Alemania y posteriormente tuvo oportunidad de participar en numerosos congresos vinculados con su especialidad. En Barcelona llegó a ocupar el cargo de Consejero de Sanidad de la Generalidad y una vez iniciada la contienda bélica fue movilizado al frente de Aragón en donde hizo gala de su habilidad quirúrgica en condiciones muy precarias.

Corachán quedó viudo de su primer matrimonio y tuvo un hijo que fue neurocirujano, fallecido en el frente de guerra. En segundas nupcias tuvo tres hijas: María Elena, Erminia y Margarita.

Estaba en Paris, representando a España en un evento de la Sociedad Internacional de Cirugía, cuando conoció al Dr. Enrique Toledo Trujillo, destacado médico venezolano, quien fuera primer ministro de Salubridad y Agricultura y Cría del gobierno del General Gómez. Más adelante conoció también a Rafael Ernesto López, Ministro de Educación del gobierno de Eleazar López Contreras quien le contrató para que se trasladara a ejercer en Venezuela. Llegó a Caracas el 22 de Mayo de 1937 y se instaló en la casa de la familia Grases.

Llegó al país con reconocido prestigio y avalado por su gran destreza quirúrgica. Su iniciativa de fundar un Instituto de Cirugía Experimental surge, según lo relató el propio Corachán, de un intercambio de ideas con el Ministro López, con el Rector de la Universidad Central de Venezuela Dr. Antonio José Castillo y con un grupo de profesores de la Escuela de Medicina de la universidad aludida. Ello ocurrió a mediados del año 1937 después de haber intentado sin éxito revalidar su título y por tanto sin posibilidades de ejercer la medicina privada. En ese entonces participó en dos proyectos: por una parte, modernizar la enseñanza de la anatomía y además crear el Instituto de Cirugía Experimental.

La actividad docente la inició por encargo del Profesor José Izquierdo, titular de Anatomía Descriptiva. Es contratado para dictar la Cátedra de Técnica Anatómica con la finalidad de dar énfasis a la anatomía funcional y al mismo tiempo participar en actividades vinculadas a la anatomía radiológica y anatomía topográfica.

El Instituto de Cirugía Experimental, fue inaugurado en San Martín, Caracas teniendo a Corachán como director, a Hernán de las Casas como subdirector y a Ricardo Baquero González y a Fernando Rubén Coronil como adjuntos. Allí se lleva a cabo, según expresión de los historiadores de la medicina en ese país “una titánica labor en pro de la Cirugía venezolana. Todas las tardes a partir de las dos, comenzaban las labores: demostraciones quirúrgicas, cirugía experimental y tutelaje de tesis doctorales con énfasis en cirugía experimental; las primeras realizadas en el país”. En el Acto de Graduación de 1940, que tuvo lugar en la Universidad Central, se leyeron algunas de esas tesis. Al comienzo el Instituto atrajo a muchos profesionales, pero luego de la natural decantación, quedaron como consecuentes asistentes los Drs. Montbrun, Beaujon y Calatrava.

Como ya hemos señalado, Corachán era hombre de extraordinaria habilidad quirúrgica y además se distinguió por ser disciplinado y metódico. Esa manera de ser y de hacer las cosas, y el ser consecuente con sus principios dejaron una huella indeleble entre sus discípulos. De ahí que se reconozca que Corachán dejó escuela en Venezuela. Por otra parte demostró interés para que su gente se superara. En su afán de mejorar la Cátedra de Técnica Anatómica logró convencer al nuevo Ministro de Educación Dr. Enrique Tejera, sobre la conveniencia de perfeccionar en el exterior a miembros de su Cátedra y fue así como los jefes de trabajos prácticos Drs. Montbrun e Izaguirre viajaron Francia y a los Estados Unidos.

Cuando el Instituto de Cirugía Experimental pasa a ser parte de la Facultad de Medicina, Corachán se hace cargo de la Cátedra de Técnica Quirúrgica, en sustitución de la de Medicina Operatoria. En esa etapa le acompaña el Profesor José Trinidad Rojas Contreras, con quien tuve oportunidad de cursar esa materia durante mis estudios de la carrera, y dar fe de su extraordinario nivel docente.

En sus comienzos Corachán estaba limitado a la práctica de disección en cadáveres y a la vivisección en perros, lo primero en la Escuela de San Lorenzo y lo segundo en el Instituto de Medicina Experimental. Por invitación practicó algunas intervenciones en los hospitales “Carlos J. Bello” de la Cruz Roja Venezolana, en el Hospital Vargas y en Instituto Oncológico “Luis Razetti” en donde fue designado asesor quirúrgico.

A comienzos de 1938 revalidó en Venezuela su título de médico español. En la casa que tenía el Prof. José Izquierdo en Naiguatá (litoral norteño del país) encontró la paz necesaria para preparar las materias. Presentó algunas por sorteo ya que otras, como la Patología Tropical eran obligatorias. El examen de Patología Quirúrgica tuvo lugar en el Hospital Vargas y como era de esperar, creó una gran expectativa entre colegas y estudiantes. La prueba tuvo lugar en la Sala 16 y el Jurado estuvo constituido por los Drs. Domingo Luciani, Miguel Pérez Carreño y Alfredo Borjas. Obtuvo una calificación de 18 puntos (sobre un máximo de 20). Pero al presentar la prueba de Medicina Tropical, figuraba el cólera entre los temas a elegir y previa autorización del Jurado le permitieron disertar sobre la epidemia de cólera en Barcelona (España), disertación distinguida como era previsible, con la máxima calificación.

Después de la reválida ejerció privadamente con mucho éxito en la Clínica Luís Razetti. Se recuerda como un profesional competente y prudente en el cobro de sus honorarios. Mantuvo siempre su interés por el Instituto de Medicina experimental y por sus labores docentes.

Regresó a España vía Nueva York en 1941. En el país del norte aprovechó para tomar contacto con los avances quirúrgicos y a su vez actualizar sus conocimientos de inglés. Por cierto que, desde Nueva York, prologó la obra de Dr. Carlos Travieso “Urgencias en Cirugía”. De regreso a España en Junio de 1941 reinició su práctica quirúrgica a nivel privado y se fundó en Barcelona una Clínica que lleva su nombre. Corachán falleció inesperadamente de tifus exantemático el 1 de Febrero de 1942 con 61 años cumplidos. Sus seguidores en Venezuela sintieron profundamente su desaparición y la Universidad en donde sentó cátedra, decretó un duelo en su memoria.

Cortés Llado, Mario

Nacido en Barcelona en 1896 estudió medicina y se especializó en gastroenterología, llegando a ser profesor de esa disciplina en la Universidad de Barcelona. Cortés ya se encontraba en Venezuela cuando los Grases arribaron a ese país en 1937. Logró revalidar su título de médico y ejerció privadamente con éxito en la Clínica Luis Razetti de Caracas, con exclusiva dedicación a las enfermedades del Aparato Digestivo.

Casado en segundas nupcias con Ina Enberg, una catalana-escandinava, residían en una mansión de una de las Urbanizaciones de Caracas. Allí atendían a sus numerosas amistades con “sofisticación y las maneras formales de los países nórdicos” valoración acuñada a mi juicio muy acertadamente, por Núria Pi Suñer en su obra en catalán “L’exile manllevat” (Editorial Proa – 2006).

Marius, como se le conocía en el círculo de sus amistades, estuvo siempre al día en sus conocimientos médicos. Tenía buen ojo clínico y disponía de información muy bien clasificada y actualizada, muchísimo antes de que apareciese la informática e Internet. Era un hombre ordenado, afable y muy cercano a sus pacientes. No ejerció la docencia aunque si tuvo que ver con la formación del Dr. Madureri, estrecho colaborador, quien quedo a cargo de su consulta cuando el Dr. Cortes regresara a Madrid en 1963. Falleció 7 años más tarde.

Isern Rabascall, Jaime

Nace el 25 de Septiembre de 1912  en Hospitalet de Llobregat, provincia de Barcelona, hoy en día  integrada a Barcelona capital. Su padre, Jaume Isern Hombrabella, médico, nacido en Masnou,  provincia  de Barcelona, sus antepasados eran  Capitanes de Barcos del puerto de  Masnou. Su madre María Rabascall, nacida en Porrera del Priorato, región famosa por sus excelentes vinos.

Se gradúa de Médico Cirujano en la Ciudad de Barcelona en l936. A los pocos meses de graduado estalla la Guerra Civil Española, a la cual se asimila muy pronto para atender la gran necesidad de médicos que requería el ejército de la República. Durante la guerra llega a grado de Capitán de la República Española.

En plena guerra española, su batallón se ve obligado a huir hacia  Francia, atravesando el Pirineo Aragonés a pie. En ese momento  el Dr. Isern era muy joven y fuerte, lo que le permitió realizar dicha travesía cargando en  sus hombros  al Coronel  de su batallón, que estaba gravemente enfermo,llegaron a Francia, posiblemente a la población de Pau. Luego volvió a entrar a Cataluña, a reunirse nuevamente con las fuerzas republicanas, plenamente consciente de la inseguridad de la República.

Al  finalizar la guerra, vuelve a entrar a  Francia con todas las tropas en retirada, siendo encerrados  en un  campo de concentración, llamado Argelès. Como médico asistió a muchos heridos y enseguida ganó la amistad de todas las personas que lo rodeaban, logrando escapar para encontrarse con toda su familia (su madre y hermanos) en la ciudad de Toulouse. Su hermano mayor ya médico cirujano y profesor universitario de Cataluña, muy reconocido por los médicos de Toulouse, logró ayudarlo para continuar su carrera profesional en dicha ciudad.

En poco tiempo obtuvo un contrato con el Laboratorio Schering Alemán para venir a Venezuela, lo que aprovechó para salir del peligro de tener que volver a la España de Franco, ya iniciada la II Guerra Mundial.

Joven, entusiasta, en busca de nuevos horizontes llega  a Venezuela el  17 de Abril de 1940. Trabaja con los Laboratorios Schering de Venezuela hasta el año 1942.  Al romper relaciones Venezuela con  Alemania, se disuelve la Schering, y el Dr. Isern funda con el Dr. Benaiges Industrial Química Protón, para elaborar materias primas en Venezuela, ya que no ingresaban del exterior y all finalizar la Segunda Guerra Mundial, fundó, también con el Dr. Benaiges,  los  Laboratorios Protón para fabricar productos farmacéuticos. Al tiempo,  con un industrial  venezolano, Arturo Tovar, funda los Laboratorios Ergos, C.A., que con su trabajo, esfuerzo y constante perseverancia y entusiasmo llegó a ser uno de los  Laboratorios Farmacéuticos más importantes del país, se desarrollaron  muchísimos productos farmacéuticos bajo su dirección, muy bien aceptados en el ambiente médico. Este Laboratorio lo compró Robins de Norteamérica en el año 1964.

Se casa en 1946 con  Antonieta Grau Plana, de origen catalán, con la cual tuvieron 4 hijos, tres hijas: María Antonieta, Anna María y Montserrat Isabel, y un hijo: Jaime Juan. María Antonieta, Arquitecto; Anna María, Médico Gastroenterólogo; Montserrat Isabel, Químico; y Jaime Juan, Ingeniero Civil. Fue siempre un padre muy generoso e íntegro, transmitiendo  profundamente  las raíces de la familia, destacando la lealtad a los principios morales y la importancia del trabajo, con una actitud siempre muy jovial y positiva ante la vida. Todos sus nietos son universitarios,  sólo tres están aún finalizando  sus estudios universitarios, y dos bisnietas. En 1953 adquiere la nacionalidad venezolana, junto con su esposa.

En 1945, junto con un  grupo de distinguidos catalanes, fundan el Centre Catalá de Caracas, dirigidos por el eminente médico Dr. Augusto Pi i Sunyer, el cuál fue su Primer Presidente Honorario. En esos años además, apasionado por el deporte que practica toda su vida en distintas disciplinas, fundan el Fútbol Club Catalonia. Durante los años 1965-66 presidó el Centro. Durante su gestión,  se  organizaron “Els  Jocs  Florals de la Llengua Catalana”, presididos por la insigne figura de Don Rómulo Gallegos. En 1967 lo nombran Presidente Honorario del Centro Catalán en reconocimiento a su gran integridad, dedicación y lealtad.

En 1968, continuando con su espíritu de empresario emprendedor, compra un  Laboratorio Farmacéutico, Laboratorios Tecno-Químicos, muy antiguo, con el entusiasmo de ponerlo al día. Según él, fue  el laboratorio que más trabajo le exigió. Sólo la enfermedad lo separó de esta labor que ejercía con gran liderazgo y fuerza, pero no pudo completar sus planes de expansión, para los cuales ya  había comprado un edificio de 4 plantas, gestionado los permisos del  Ministerio de Sanidad exigidos para poder poner el Laboratorio a “todo tren”,  como él comentaba.

Fue distinguido muchas ocasiones (entre otras):Orden Francisco de Miranda, Mérito al Trabajo (Caracas, 27 de julio, 1978). Primer Premio Iniciativa Empresarial Catalana en Venezuela (Caracas, 19 de Diciembre, 2004). Presidente Honorario del Centro Catalán (Caracas, 12 de mayo, 1968). Reconocimiento por enseñar a trabajar durante 42 años en Venezuela, a sus 70 años (Caracas, 25 de septiembre, 1982)

Fallece en Caracas, el 24 de Octubre de 2006, a sus 94 años, acompañado por su esposa,  hijos y nietos.

Cruells Jové, Ramón

Médico catalán que estudió medicina en Caracas y formó parte de la Promoción Pastor Oropeza en 1951). Disfrutoó del sincero aprecio de sus compañeros (entre otros, el Dr. Antonio Clemente) y fue profesor de Anatomía en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Además ejerció la jefatura del Servicio de Cirugía del Hospital de Emergencia del Oeste y Director de ese Centro durante muchos años.

Lo incluyo en esta reseña al enterarme de su fallecimiento en febrero de 2013.

Jaso Roldán, Leoncio

El Dr. Jaso nació en la ciudad gallega de Vigo, Pontevedra en 1903. Estudió la carrera de medicina en la Universidad de Madrid logrando la licenciatura en 1925 y el doctorado en 1932. Se especializó en tisiología y cardiología y participo en actividades asistenciales diversas. Pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, se le brindó la oportunidad de mejorar sus conocimientos en Munich, Viena y Estrasburgo. Su vinculación docente la llevó a cabo como ayudante de la cátedra de Patología General, regentada por el Profesor Novoa Santos.

Se traslada a Venezuela en el año 1929 y al año siguiente es contratado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, ejerciendo como especialista en  cardiología adscrito a la División de Tisiología de ese ministerio. Participo activamente en el Servicio de exploración funcional cardiorrespiratoria del Instituto Nacional de Tuberculosis, estuvo vinculado a varios dispensarios antituberculosos del país y también presto sus servicios en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. Ejerció también la jefatura de sección en el Hospital José Gregorio Hernández de Caracas. En 1947 obtiene la reválida de sus estudios de medicina en la Universidad de los Andes y complementa su actividad hospitalaria con la práctica de la medicina privada.

El Dr. Jaso era un buen conversador y tenía numerosas anécdotas que enriquecían los encuentros que  privilegiaron mi relación con él. Cuando lo encontraba, me venía a la mente lo que hubiera sido de esos profesionales que por necesidad se vieron empujados al exilio. El argumentaba: “Pedro, no hay mal que dure cien años y por fortuna me siento apreciado por la gente de éste país”. Falleció en Caracas en 1992.

Mateo Alonso, Alberto

Mateo Alonso pisó tierra venezolana en 1940, poco después de Ortega Durán. Junto a José Solanes Vilapreño constituyen los médicos psiquiatras más destacados que llegan a Venezuela como consecuencia de la diáspora que originó la guerra civil española. Solanes llegó más tarde, no arribó hasta 1949 desde su exilio en Francia.

Mateo Alonso nació en Madrid en otoño de 1912, en el seno de una familia de clase media. Don Alonso Mateo, su padre, era oficial del Ejército español, y estaba casado con Doña Eufemia; Alberto era hijo único. Hay testimonios de que durante su infancia se destacó por su vivacidad y prodigiosa memoria, completando sus estudios de primaria y bachillerato en su ciudad natal. Se recuerda que demostró aptitudes excepcionales para la declamación desde temprana edad y siempre fue un amante de la buena música.

Ingresó en la Facultad de Medicina, concluyendo su carrera en la Universidad Central de España en 1934 con sólo 21 años. Fue un estudiante entusiasta, aplicado y figuró entre los mejores de su promoción. Culminó el doctorado dos años después y siempre tuvo inclinación por la psiquiatría. Se tiene constancia de que anhelaba dedicarse a esa especialidad desde temprana edad.

Durante dos años a partir de 1931 ingresa en calidad de Alumno Externo a la Sección de Neuropsiquiatría de la Policlínica “Madrid”, dirigida por el Dr. Labora. Los dos años siguientes desempeñó el cargo de Interno por examen-oposición de los hospitales, General de Madrid y en el de San Juan de Dios, en los Servicios del Prof.  Labora (Neuropsiquiatría) y de los Drs. Sánchez Covisa y Tabota (Dermatología y Sifilografía). Simultáneamente estuvo como Interno de la Clínica Universitaria del Prof. C. Jiménez Díaz en el Hospital San Carlos de Madrid.

En 1934 es normado Inspector Municipal de Sanidad y a la vez Médico Militar. Desde 1935 hasta 1939 desempeñó destacados cargos dentro del Cuerpo de Sanidad Militar llegando a ocupar la jefatura de servicios de la Clínica Psiquiátrica Militar de Cataluña dirigida por el Prof. E. Mira y López.

Al llegar a Venezuela, a partir de 1940 fue nombrado médico rural de la División de Anquilostomiasis, ejerció en la Medicatura Rural del Distrito Giradot del Estado Cojedes y fue director-fundador del Hospital de Emergencia de El Baúl. A partir de 1945 y hasta el año 1956 desempeño con brillantez varios cargos relacionados con la asistencia psiquíatrica en el país. En ese período fundó y dirigió la Colonia Psiquiátrica Experimental de Anare (Dpto. Vargas, Distrito Federal), estuvo encargado de la División de Higiene Mental y a la vez fue miembro del Consejo Técnico del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Ejerció dos años de docencia como profesor de “Psicología Aplicada y  Psicopatología” en la Escuela de Servicio Social del Ministerio de SAS, en Caracas y Secretario General de la Liga Venezolana de Higiene mental (1953-69).

Durante esos años representó a la psiquiatría venezolana en numerosos Congresos (en el propio país y en exterior), ejerció como experto y asesor de numerosas iniciativas oficiales y ocupó cargos directivos de diversas Sociedades Científicas ligadas a su especialidad.

Su labor docente en Cursos orientados hacia la Higiene Mental, así como su colaboración en actividades de postgrado, culmina con su ingreso al profesorado de la Universidad Central de Venezuela, en la Escuela de Educación, regentando la Cátedra de Antropología Pedagógica (1958-60) y en la Escuela de Psicología, funda las Cátedras de Psicología Diferencial y de Psicología de la Personalidad, actividades que desempeño hasta su prematuro fallecimiento, en el año1969.

Mateo Alonso era un profesional brillante y excelente docente. Su prestigio como expositor, la proyección de su labor social y la calidad de sus acciones, le llevaron a diversos países del continente americano, Europa e inclusive a algún país asiático. Como reconocimiento de su proyección internacional bastaría señalar que fue designado miembro del Consejo Ejecutivo de la Federación Mundial para la Salud Mental.

Nos dejó numerosas aportaciones en publicaciones periódicas de su especialidad, destacándose una aportación en la Revista SER (1955) con el atractivo titulo ¿Qué es la Salud Mental? ¿Quiénes estamos mentalmente sanos? Esta aportación fue traducida al inglés y publicada en revistas de Londres y Johannesburgo. La monografía “La Salud Mental de los Hijos”, escrito en colaboración, fue valorada por su discípulo Dr. Felix José Amarista,  como “un incunable de la literatura psiquiátrica infantil”. El propio Dr. Amarista, publicó un sentido homenaje in-memoriam de su maestro, cuyos dos párrafos finales me permito reproducir textualmente:

“Deja tras sí, pues, Alberto Mateo Alonso, una gran gestión, una obra trascendente, no sólo por su amplitud, sino por la variedad y riqueza en sus planes de acción, y la calidad humana con que las llevó a cabo. Su deceso representa una sensible y lamentable pérdida para la Psiquiatría. Creo que la forma más digna y cabal de honrar su memoria sería la de mantener vigentes y permanentes todas aquella actividades en las que intervino: la Cátedra de Psicología Diferencial, La Liga Venezolana de Higiene Mental y el Servicio de Higiene Mental del Instituto Pediátrico del 23 de Enero,  a las que puso todo su calor y todo su afecto tal como era su norma en la vida ciudadana”.

“Así debieron ser los conquistadores españoles”, decía un amigo común el día de su muerte – refiriéndose quizás a la reciedumbre, la constancia y la capacidad de trabajo, pero olvidando que en este hombre, a esas cualidades se unía la mística, la bonhomía y el altruismo, propios de los seres excepcionales”.

Acerca de Dr. Pedro J. Grases

Médico Patólogo con más de 50 años de experiencia. Formado en los EE.UU. (Michigan y Armed Forces Institute of Pathology), dedicado a la docencia, a escribir e investigar. Ha trabajado en diversas universidades de Europa (en Friburgo y en Oxford) y en los EE.UU. (U.de California del Sur). A partir de 1990 estuvo al frente del Servicio de Anatomía Patológica de USP Institut Universitari Dexeus en Barcelona. Retirado a partir de 2007, se dedica ahora a escribir, a dar conferencias en su condición de cronista de la Ciencia y a cultivar con más esmero su afición por la fotografía.

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