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La tuberculosis: síntomas y criterios diagnósticos

La mejorar forma de prevenir la tuberculosis es curando los casos contagiosos. Mientras no se consigan elevadas tasas de curación, no se debería invertir recurso en los otros dos grandes aspectos de la prevención como son la quimioprofilaxis y la vacunación BCG (Bacilo Calmette Guerin)

La tuberculosis carece de signos y síntomas característicos que permitan diferenciarla de otras enfermedades respiratorias. Sus manifestaciones clínicas más frecuentes son: la tos y la expectoración, hemoptisis (expulsión de sangre proveniente de los pulmones), fiebre en las tardes, sudores nocturnos, pérdida de apetito y peso.

En la tuberculosis extra-pulmonar las manifestaciones clínicas guardan relación con el órgano afectado. Los pacientes con Vih/Sida, diabetes, cáncer, tratados con esteroides e inmunosupresores, trasplantados de órganos, alcohólicos, drogadictos, las personas que viven en hacinamiento, albergues, privados de libertad y excluidos sociales son más susceptibles a enfermarse.

Diagnosticar precozmente y tratar a los individuos enfermos en forma apropiada es fundamental para el control de la expansión de la tuberculosis.

Métodos diagnósticos

Hoy en día se dispone de una gran variedad de métodos para su diagnóstico. Entre estos tenemos: los extendidos coloreados (baciloscopía), el cultivo (único método que permite un diagnóstico de certeza de tuberculosis), la radiología, la biopsia y los denominados métodos diagnósticos no convencionales (ADA, PCR, Elisa).

La tuberculina o PPD y la determinación de interferón gamma nos permiten conocer si un paciente ha sido infectado por M. tuberculosis.

Durante años, el tratamiento de la tuberculosis constituyó un reto para médicos e investigadores quienes se esforzaban, después del descubrimiento de su agente etiológico, en encontrar métodos que  pudieran reemplazar las medidas tradicionales de tratamiento como: reposo, dietas especiales, neumotórax artificial, toracoplastia, etc.

Estas medidas eran dirigidas sólo a reforzar la resistencia del paciente y, además de no garantizar su curación, eran muy largas y costosas.

En 1952 se inició la era de la quimioterapia moderna con la introducción de la isoniacida en el tratamiento de la tuberculosis. Desde esa fecha, nuevos fármacos o drogas antituberculosas se han incorporado y constituyen la base fundamental del control y la curación de la enfermedad.

El esquema recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una combinación de cuatro drogas (isoniacida, rifampicina, pirazinamida y etambutol) con una duración de seis meses y una efectividad de 97 a 99%.  En Venezuela en 1978, el Gobierno Nacional decidió el suministro gratuito de las drogas y desde esa fecha se continúa haciendo.

Prevención: curar a los enfermos

La mejorar forma de prevenir la tuberculosis es curando los casos contagiosos. Mientras no se consigan elevadas tasas de curación, no se debería invertir ningún recurso en los otros dos grandes aspectos de la prevención como son la quimioprofilaxis y la vacunación BCG (Bacilo Calmette Guerin).

Es necesario recordar que el impacto epidemiológico de estas últimas dos medidas es muy escaso, ya que no actúan directamente sobre las fuentes de infección.

Fundamentalmente  la quimioprofilaxis se indica a las personas infectadas con riesgo de padecer tuberculosis y la vacunación BCG, es recomendada para disminuir la mortalidad infantil por tuberculosis.

La quimioprofilaxis o tratamiento de la infección tuberculosa latente (TITL) en Venezuela solo se utiliza dirigida a contactos menores de 15 años y pacientes con alto riesgo de desarrollar la enfermedad (diabetes mellitus, silicosis, gastrectomizados, desnutridos, pacientes en tratamiento con inmunosupresores incluyendo terapias biológicas, SIDA, enfermedades autoinmunes y trasplantes de órganos). La vacuna BCG se indica a todos los niños al nacer y antes de egresar del hospital.

Acerca de Dr. José Ramón García

Médico cirujano egresado de la Universidad Central de Venezuela UCV (1972). Postgrado en Neumonología Clínica en la Universidad Central de Venezuela (1977). Curso Medio de Salud Pública, mención Clínicas Sanitarias. Escuela de Salud Pública UCV (1974). Actualmente es jefe del departamento de medicina y jefe de la cátedra del servicio de Neumonoogía y Cirugía del Tórax de la escuela de medicina Luis Razetti. Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Conferencista en más de 100 congresos, talleres y jornadas. Fue vicepresidente y es miembro activo de la Sociedad Venezolana de Neumonología y Cirugía Torácica.

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