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La tuberculosis: diagnóstico oportuno y tratamiento eficaz

La tuberculosis tiene distribución mundial y se considera la segunda causa de muerte por un agente infeccioso en el mundo después del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) / Por José Ramón García

La tuberculosis (TB) es una de las enfermedades más conocidas y estudiadas desde la antigüedad. Las investigaciones sobre la enfermedad han producido a través de los años, un considerable desarrollo de la medicina en aspectos epidemiológicos, clínicos, bacteriológicos y sociales.

Conocida como “tuberculosis” -desde que el término fue empleado por primera vez en el año 1834- el diagnóstico seguía basándose sólo en sus síntomas y patología, y gracias al científico alemán Robert Koch (1843-1910) un memorable 24 de marzo de 1882, el día mundial de la tuberculosis,  presentó frente a 36 miembros de la de la Sociedad de Fisiología de Berlín su trascendental descubrimiento del microorganismo causante de la enfermedad que lleva su nombre, Mycobacterium tuberculosis comprobándose de manera concluyente la causa infecciosa de la enfermedad.

La tisis como se ha conocido también la TB, es uno de los padecimientos que a través del tiempo ha ocasionado mayor sufrimiento y mortalidad al hombre. Es una enfermedad infecciosa y contagiosa, prevenible y curable, usualmente crónica, que puede afectar cualquier órgano, siendo la localización pulmonar, la que tiene mayor relevancia, por ser la más frecuente. Además el mecanismo de transmisión es por vía aérea a partir de una persona enferma que expulsa bacilos (denominada fuente de infección o bacilífero), al toser, estornudar, cantar, reírse o  hablar. Esta es la principal forma de contagio.

Aproximadamente un tercio de la población mundial está infectada por el bacilo de la tuberculosis. Solo una pequeña proporción de los infectados enfermará de tuberculosis, por tanto estar infectado no es igual que estar enfermo.

La tuberculosis tiene distribución mundial y se considera la segunda causa de muerte por un agente infeccioso en el mundo después del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Ambas representan un dúo mortal.

Las personas con sistemas inmunitarios debilitados corren un riesgo mucho mayor de enfermar de tuberculosis, entre ellas las afectadas por el VIH tienen aproximadamente entre 20 y 30 veces más probabilidades de desarrollar una tuberculosis activa.

El descubrimiento del M. tuberculosis y la quimioterapia efectiva con esquemas recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con  una combinación de cuatro drogas (isoniacida, rifampicina, pirazinamida y etambutol) y una duración de seis meses, hicieron pensar que la enfermedad se podía erradicar fácilmente, con base a dos evidencias.

La primera en relación al  diagnóstico bacteriológico: baciloscopia y cultivo, que permitían confirmar la enfermedad en cerca del 90% y la segunda, los tratamientos disponibles, si el enfermo concluía la terapia, producían tasas de curación superiores al 90%. Sin embargo, el tiempo reveló que la TB continuaría, como ha continuado, siendo un problema grave de salud pública, especialmente en países en vías de desarrollo.

La explicación principal es que las altas tasas de curación mencionadas no tienen impacto epidemiológico si no se hace diagnóstico masivo y precoz y si no se garantiza que todos los enfermos diagnosticados inicien y culminen completamente la terapia.

El cumplimiento de estos dos propósitos es muy complejo en el mundo entero y más en países en desarrollo. Diversos factores psicosociales, culturales, económicos y operativos determinan la baja cobertura diagnóstica y las altas tasas de no inicio, abandono e incumplimiento del tratamiento.

Por estas razones es importante conocer la estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  “Alto a la Tuberculosis”, basándonos en su publicación número 17 (Global Tuberculosis Report 2013) de una serie de informes anuales sobre el control mundial de la tuberculosis (TB) cuyo principal objetivo es ofrecer una evaluación completa y actualizada de la epidemia de TB y de los progresos que se han hecho en su control en el mundo, las regiones y los países en el contexto de las metas fijadas para 2015 de asegurar el acceso universal de todas las personas afectadas por la tuberculosis, el diagnóstico, tratamiento y la atención sanitaria, así como reducir la carga de la enfermedad y su mortalidad.

Cerca de 20 años después de que la OMS declarara la TB una emergencia mundial de salud pública, se han hecho importantes progresos hacia la consecución de las metas mundiales fijadas para 2015 en el contexto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

A dos años de esa fecha, en el Informe mundial sobre la tuberculosis 2013 y en su suplemento Cuenta regresiva para 2015 se evalúan los progresos realizados en la consecución de las metas para 2015 y las medidas de máxima prioridad necesarias para alcanzarlas y seguir progresando más allá de ellas. (Recomendamos su lectura en WHO Global Tuberculosis Report 2013).

Entre estas medidas se resaltan cinco acciones prioritarias necesarias para acelerar los progresos hacia las metas de 2015:

1.            Llegar a los casos inadvertidos: alrededor de 3 millones de personas que contrajeron la TB en 2012 pasaron inadvertidos a los sistemas nacionales de notificación. Las medidas fundamentales necesarias para detectar a los casos de enfermedad y garantizar que reciban el tratamiento y la atención adecuados son: la ampliación de los servicios (incluidas las pruebas rápidas) en la totalidad de los sistemas de salud, reforzados por el apoyo de las organizaciones no gubernamentales, los trabajadores comunitarios y los voluntarios para diagnosticar y notificar los casos; la intensificación de la colaboración con los hospitales públicos y los centros sanitarios privados que tratan casos, pero no los notifican; la implantación de la notificación obligatoria de los casos en más países, y una mejor recopilación de datos.

2.            Abordar la TB-MR como una crisis de salud pública.

3.            Acelerar la respuesta a la TB/VIH.

4.            Aumentar la financiación para eliminar todo déficit de recursos.

5.            Garantizar la adopción rápida de innovaciones. La adopción rápida de nuevas herramientas y estrategias para un mejor diagnóstico, tratamiento y prevención de todas las formas de TB se puede acelerar mediante la investigación operativa específica de cada país y el traslado de los resultados a las políticas y la práctica.

En relación a la investigación los nuevos productos diagnósticos, medicamentos y vacunas son cruciales para poner fin a la epidemia mundial de TB:

•             Hay más de 50 empresas que participan en el desarrollo de nuevas pruebas diagnósticas.

•             Hay 10 antituberculosos nuevos o reutilizados para este fin que se encuentran en las últimas fases de desarrollo clínico. A finales de 2012, la bedaquilina se convirtió en el primer nuevo fármaco antituberculoso aprobado en 40 años. En junio de 2013, la OMS publicó una guía provisional para su uso en el tratamiento de la TB-MR.

•             Hay 10 vacunas para la prevención de la TB y dos vacunas inmunoterapéuticas en fase de desarrollo. A principios de 2013 se publicaron los resultados de un estudio demostrativo preliminar de fase IIb de una de las vacunas preventivas candidatas. Aunque la eficacia no era superior a la de la BCG por sí sola, el estudio demostró la viabilidad de los ensayos clínicos sobre nuevas vacunas antituberculosas en entornos con gran carga de TB.

En conclusión, la tuberculosis es un problema de todos aquellos que nos dedicamos a la salud pública o individual en el mundo, tanto los integrantes de los equipos de salud como las comunidades y familiares de pacientes o probables enfermos de tuberculosis para la búsqueda activa de casos, hacer un diagnóstico oportuno y un tratamiento eficaz supervisado, y cortar así la cadena de transmisión para controlar esta terrible enfermedad.

Acerca de Dr. José Ramón García

Médico cirujano egresado de la Universidad Central de Venezuela UCV (1972). Postgrado en Neumonología Clínica en la Universidad Central de Venezuela (1977). Curso Medio de Salud Pública, mención Clínicas Sanitarias. Escuela de Salud Pública UCV (1974). Actualmente es jefe del departamento de medicina y jefe de la cátedra del servicio de Neumonoogía y Cirugía del Tórax de la escuela de medicina Luis Razetti. Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Conferencista en más de 100 congresos, talleres y jornadas. Fue vicepresidente y es miembro activo de la Sociedad Venezolana de Neumonología y Cirugía Torácica.
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