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Este chicle que podría sustituir al dentista

A simple vista parece una golosina, pero basta con introducirlo en la boca para saber que ese chicle es mucho más que una chuchería. Al masticarlo, un sabor amargo se convierte en la señal de alerta de que las encías no están en buen estado y es necesario acudir al dentista. Es el primer test casero que permite diagnosticar con rapidez gingivitis o enfermedades periimplantarias, es decir, trastornos que surgen alrededor de los implantes dentales, de una forma tan sencilla como masticar chicle.

La idea ha partido de una compañía farmacéutica que ha contactado con la Universidad de Würzburg, en Bavaria (Alemania) para su desarrollo. Sus investigadores acaban de publicar el avance en la revista «Nature Communications». El equipo de Lorenz Meinel ha desarrollado un biosensor que se activa al entrar en contacto con la saliva. Si sabe amargo, el diagnóstico es positivo; si la boca está sana, el sabor del chicle sigue siendo agradable. El biosensor libera la sustancia amarga al entrar en contacto con unas enzimas que sola abundan en la boca cuando existe enfermedad periimplantaria. El diagnóstico llega en 5 minutos.

«Cualquier persona, en cualquier lugar y a cualquier momento» puede utilizarlo, defiende Lorenz Meinel, uno de los investigadores que ha desarrollado el producto. Aunque el producto ya se ha probado con éxito en un grupo de voluntarios, aún debe probarse en un ensayo clínico más amplio que comenzará en Rimini, Italia. El chicle diagnóstico no se podrá comercializar antes de 2 o 3 años.

Los riesgos de la inflamación de las encías

El objetivo es detectar precozmente trastornos bucales que pueden convertirse en un problema de salud si no se ataja con rapidez. La inflamación de las encías se han relacionado con trastornos graves como la periodontitis, que desemboca en la pérdida de piezas dentales, y más allá de la boca, con un mayor riesgo de infarto, ictus, disfunción eréctil, muerte por cirrosis o demencia.

Como las caries, los problemas de las encías también surgen por la presencia de placa y sarro en los dientes. Cuanto más tiempo están sobre las piezas dentales, más daño pueden hacer. La gingivitis, es una forma leve de la enfermedad, y aparece cuando las encías se inflaman y sangran con facilidad. Con una buena higiene no se daña ni el hueso ni el tejido que sostiene los dientes. Pero si no se trata la enfermedad puede progresar hacia una periodontitis. Las toxinas de las bacterias empiezan a destruir el hueso y los dientes.

Cuidado con los implantes

Las personas que han sustituido sus piezas dentales por implantes tampoco están exentas de riesgo. Se estima que 1 de cada 5 portadores de implantes terminará desarrollando una enfermedad periimplantaria. La mayoría de estos problemas tienen un carácter infeccioso.

Aunque los implantes sean de titanio, para conservarlos es necesario que la boca esté sana. Un mal estado de las encías puede hacer fracasar el implante o acortar su tiempo de vida media.

FuenteABC.ES

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