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Si estás embarazada y tienes un gato ¿Debes preocuparte por la toxoplasmosis?

Las únicas personas que se encuentran en riesgo por el Toxoplasma gondii son las mujeres embarazadas que no han sido contagiadas previamente, bebés menores de 6 meses y cualquier integrante de la familia cuyo sistema inmunológico haya sido debilitado por un tratamiento de cáncer, terapia de trasplante o una infección como el VIH.

Alrededor del 20% de la población estadounidense está infectada con el Toxoplasma gondii, un parásito que puede contagiar a pájaros y la mayoría del resto de los animales, pero solo se reproduce sexualmente en gatos.

El parásito generalmente permanece inactivo en las personas tras los primeros días de síntomas leves similares a los de la influenza, dijo Michael Grigg, un investigador del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. Si el parásito se activa, lo cual causaría la enfermedad conocida como toxoplasmosis, podría generar problemas neurológicos, como las convulsiones.

“Posiblemente es el parásito más exitoso del planeta”, dijo Grigg, pero si cuentas con un sistema inmunológico funcional, “prácticamente, no tienes nada de qué preocuparte”.

Una mujer previamente contagiada que se embaraza no tendrá problemas porque su sistema inmunológico mantendrá contenida la infección, dijo Rima McLeod, directora del Centro de Toxoplasmosis de la Universidad de Chicago. Ella transmitirá esa inmunidad al feto.

Sin embargo, si una mujer se infecta por primera vez durante el embarazo eso afectará a la placenta, dijo Grigg, lo cual podría causar muerte fetal, fallecimiento durante el parto o problemas con el recién nacido, incluyendo cabeza alargada, deficiencias cognitivas y casi con certeza, problemas oculares. Los recién nacidos de madres sin infecciones previas también son vulnerables al parásito, dijo.

“Puede ser una infección grave”, dijo McLeod. “Puede causar una enfermedad devastadora en niños, con afectaciones graves para ellos en el nacimiento y también posteriormente durante su vida. Puede tener consecuencias para ellos y para sus familiares, a lo largo de su vida”.

Existen precauciones que las mujeres embarazadas pueden tener. Si una prueba durante los primeros meses de embarazo muestra que no ha sido infectada previamente, ella debe evitar limpiar el arenero del gato y debe pedir a alguien que lo haga diariamente con agua hirviendo para desinfectar la caja, dice McLeod.

“Si pueden mantener al gato dentro de la casa durante el embarazo y alimentarlo con carne enlatada que esté cocida, no necesitan preocuparse”, dijo. “El gato que es un problema es el cazador feral o al que se alimenta con carne sin cocer”.

Un gato o gatito agudamente infectado puede excretar en 2 semanas cerca de 500 millones de ovocitos —la forma contagiosa del parásito— que puede mantenerse contagiosa en el suelo y el agua hasta por 1 año, dijo McLeod. Una persona puede resultar contagiada por incluso uno de esos ovocitos. “Es un sistema de diseminación sorprendentemente efectivo”, dijo.

Hay otros métodos de contagio además del contacto directo con gatos, incluyendo comer carne sin cocinar o frutas y vegetales sin lavar, beber agua sin filtrar, dejar los areneros descubiertos (donde los gatos defecan) o hacer jardinería sin guantes.

“En todos los casos, las embarazadas deben ser monitoreadas mensualmente por sus ginecobstetras porque hay mucho riesgo en el ambiente”, dijo McLeod. Los tratamientos pueden evitar que el parásito la dañe, dijo, pero no se puede deshacer por completo de él. Las vacunas y los tratamientos curativos están en desarrollo, y McLeod espera que algún día el Toxoplasma gondii ya no sea una amenaza para las embarazadas, los niños o aquellas personas cuyos sistemas inmunitarios están comprometidos.

FuenteNyTimes.com

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