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¿Es realmente saludable el aceite de coco?

¿Sabías que el informe más reciente de la American Heart Association (AHA) causó un gran impacto en los medios de comunicación y las redes sociales al asegurar que el consumo de grasas saturadas supone un mayor riesgo a desarrollar enfermedades cardiovasculares?

Los resultados de este informe, generaron una serie de noticias y comenzaron a observarse titulares como: “El aceite de coco, tan poco saludable como la grasa de vaca y la mantequilla” declarando que el consumo de aceite de coco es peligroso (porque es una fuente de grasa saturada) y que era preferible el consumo de margarina (porque es una fuente de grasas poliinsaturadas) para proteger la salud cardíaca. Pareciera bastante confuso que después del reciente “boom” confirmando las virtudes  del aceite de coco,  ahora causa un “shock“ al recibir el  informe de parte la AHA

¿Qué fue lo que en verdad publicó la AHA?

· De acuerdo con la última recomendación de la AHA, las grasas saturadas (como las grasas de origen animal y el aceite de coco) deben evitarse con el fin de reducir el riesgo de padecer enfermedades del corazón.

· La AHA afirma que reemplazar las grasas saturadas con grasas poliinsaturadas como la margarina y los aceites vegetales podría reducir hasta en un 30 % el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, casi al igual que las estatinas (los medicamentos que reducen los niveles de colesterol)

· Recomienda limitar el consumo de grasas saturadas a 20- 30 gramos, pero no refieren suprimir el consumo de grasas saturadas para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.

¿Cuáles son las consideraciones al respecto?

Primero que nada, hay que aclarar que existen diferentes tipos de grasas provenientes de los alimentos, los más importantes son:

· Grasas monoinsaturadas: las obtenemos de los frutos secos, aceitunas y aguacate.

· Grasas poliinsaturadas: proveniente de los aceites vegetales como maíz y soya, pescados azules, etc.

· Grasas saturadas: de lácteos, mantequilla, grasas de carnes de animales, aceite de coco.

· Colesterol: se encuentra en fuentes de origen animal (como la piel de pollo).

En segundo lugar, no sólo se puede juzgar una grasa por su tipo, sino que también es necesario tomar en cuenta que cada grasa en sí misma tiene características particulares. Por ejemplo, la AHA recomienda preferir el consumo de grasa de aceite vegetales por ser poliinsaturadas, pero hay un tipo de grasas poliinsaturadas que son más proinflamatorias ricas en omega 6  (aceites vegetales y margarina) y existen otras que son más antiinflamatorias ricas en omega 3 (linaza, pescados azules), la idea sería consumir de las que sean antiinflamatorias.

Ocurre lo mismo con el grupo de las grasas saturadas, el tipo de grasa del aceite de coco a pesar de que sea “saturada” está compuesta por ácidos grasos denominados de cadena media, esta característica hace que se absorban directamente por las células, sin necesidad de utilizar vehículos especiales como las demás grasas, esto permite que sean rápidamente aprovechadas por el organismo y no necesite de estos transportadores que son los que en verdad se asocian a riesgo cardiovascular como el LDL.

En tercer lugar, la AHA en su informe advierte contra el consumo de grasas saturadas por asociarse con el aumento del colesterol LDL o “malo”, pero no señala una relación directa entre el consumo aceite de coco y la elevación de las LDL colesterol, pero las noticias han mal interpretado los resultados culpando al aceite de coco de este resultado.

Tanto las grasas saturadas como el colesterol son necesarias para nuestro organismo, conforman el 50% de las membranas  celulares, por ello lo que realmente necesitamos, es consumir fuentes de grasas que sean saludables y en la cantidad que necesitamos sin excesos. Ya el mito del consumo de huevo fue superado puesto que diferentes guías dietéticas establecieron oficialmente que no hay relación entre el consumo de huevos y el aumento de  colesterol dietético, ahora con el mito de que todas las grasas saturadas son negativas para la salud hay que desmentirlo.

Entre los factores positivos del aceite de coco, además de que ofrece un excelente combustible para el cuerpo rápido y eficiente, podemos resaltar:

· Refuerza la función tiroidea.

· Promueve una función cerebral saludable.

· Fortalece el sistema inmunológico al mejorar la flora bacteriana

· Favorece la saciedad y la pérdida de eso.

· Mantiene la piel sana y joven.

· Es un aceite estable a altas temperaturas, por lo cual es ideal para cocinar

Como siempre, el equilibrio es la clave, por lo que obtener un buen balance diario entre la ingesta de grasas saturadas, polinsaturadas insaturadas y monoinsaturadas. Por tanto, además de consumir el aceite de coco u otras grasas saturadas saludables,  hay que aumentar  los alimentos como pescados, aceite de linaza, mariscos,  aceite de oliva,  aguacate, nueces  y a la vez disminuir los ácidos grasos polinsaturados como los que contienen los aceites vegetales refinados.

En conclusión, la verdadera discusión debería centrarse en cuáles alimentos producen inflamación y favorecen a la formación de placas de ateroma, lo cual es la verdadera raíz de la enfermedad cardíaca, por ello una dieta personalizada a través del Protocolo #3R se va directamente a la raíz:

· Remover: los alimentos causan sensibilidad y aumenten el riesgo de la enfermedades cardiovasculares

· Reponer: con alimentos que no causan sensibilidad, que sean adecuados y saludables para cada persona, porque se digieren correctamente, no recargan nuestro sistema inmunológico, sino que más bien se convierten en nutrientes  y antioxidantes por tanto no producen  inflamación, sino protección a nuestro cuerpo.

· Recuperar: tu salud, energía, vitalidad y prevenir enfermedades cardiovasculares.

FuenteNutriWhiteSalud.com

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