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Consejos para no perder la motivación de estar en forma

¿Alguna vez empezaste un programa de ejercicio sólo para abandonarlo? Si la respuesta es sí, no estás solo. Mucha gente los empieza pero los dejan cuando se aburren, no disfrutan, o los resultados tardan en llegar. Aquí te damos siete consejos para ayudarte a mantener la motivación.

1. Establece objetivos

Empieza con objetivos simples y luego progresa a objetivos de mayor alcance. Recuerda que tus objetivos tienen que ser realistas y posibles de lograr. Es fácil frustrarse y abandonar si tus objetivos son demasiado ambiciosos.

Por ejemplo, si no has hecho ejercicio por un tiempo, un objetivo a corto plazo puede ser caminar 10 minutos al día, 5 días a la semana. Un objetivo intermedio implicaría 30 minutos 5 días a la semana. Un objetivo a largo plazo sería completar una caminata de 5 kilómetros.

Para la mayoría de los adultos con buena salud, especialistas recomiendan hacer por lo menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa a la semana, o una combinación de actividad moderada y vigorosa. Intenta incorporar a tu programa ejercicios de entrenamiento que se enfoquen en fuerza para todos los grupos más importantes de músculos por lo menos 2 veces por semana.

2. Haz que sea divertido

Encuentra deportes o actividades que disfrutes, luego varía la rutina para mantenerte alerta. Si no estás disfrutando de tu programa de ejercicio, prueba con algo diferente. Únete a una liga de voleibol o softball. Toma clases de baile. Visita gimnasios o centros de artes marciales. Descubre tu talento atlético oculto.

Recuerda que el ejercicio no tiene por qué ser aburrido, y es más probable que continúes practicándolo con un programa si te resulta divertido.

3. Haz que tu actividad física sea parte de tu rutina diaria

Si es complicado encontrar tiempo para hacer ejercicio, no busques excusas. Programa el ejercicio como si se tratara de cualquier otra actividad importante.

También puedes intercalar las actividades físicas a través de tu día. Usa las escaleras en lugar del elevador. Camina a lo largo de la cancha mientras ves a tus hijos practicar deporte. Durante el día de trabajo, camina cuando tomes un descanso. Súbete a una bicicleta estacionaria o haz ejercicios de fuerza mientras ves TV por la noche.

La investigación ha descubierto que sentarse por largos períodos de tiempo puede tener un efecto negativo sobre tu salud, aunque hagas la cantidad de ejercicio recomendada durante la semana. Si estás sentado por varias horas al día en el trabajo, aprovecha los descansos regulares durante el día para moverte. Por ejemplo, puedes caminar al bebedero para tomar agua o pararte mientras hablas por teléfono.

4. Escríbelo en papel

¿Quieres perder peso? ¿Estimular tu energía? ¿Dormir mejor? ¿Controlar una enfermedad crónica? Escríbe cuáles son tus metas. Ver los beneficios del ejercicio regular y escribir tus metas en papel puede ayudarte a mantenerte motivado.

También puede ayudarte escribir un diario de ejercicios. Registra lo que hiciste durante cada sesión, el tiempo que duró y cómo te sentiste luego. Registrar el esfuerzo y estar atento a tu progreso puede ayudarte a trabajar para conseguir tus objetivos y recordarte que estás progresando.

5. Une fuerzas con amigos, vecinos u otras personas

Recuerda que no estás solo. Invita a tus amigos o compañeros de trabajo a unirse a ti cuando hagas ejercicio. Haz ejercicio con un compañero o con tus seres queridos. Juega futbol con tus hijos. Organiza un grupo de vecinos para ir a clases de ejercicio.

6. Recompénsate

Luego de cada sesión de ejercicio, toma unos minutos para saborear las buenas sensaciones que te aporta la actividad física. Este tipo de recompensa interna puede ayudarte a comprometerte a largo plazo a hacer ejercicio regular.

Las recompensas externas también pueden ayudar. Cuando alcances un objetivo a largo plazo, cómprate unos nuevos zapatos  o música para disfrutar mientras haces ejercicio.

7. Sé flexible

Si estás demasiado ocupado para hacer ejercicio o simplemente no tienes ganas, tómate uno o dos días libres. Sé amable contigo mismo si necesitas un descanso. Lo importante es que vuelvas a tu programa de ejercicio lo antes posible.

Ahora que recobraste el entusiasmo, ¡sigue moviéndote! Establece tus objetivos, disfrútalo y felicítate de vez en cuando. Recuerda, la actividad física es de por vida. Revisa estos consejos cuando sientas que la motivación te está fallando.

FuenteMayo Clinic

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