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A propósito del Día Mundial de la Hipertensión

La mayoría de los hipertensos son asintomáticos. Esto trae como consecuencia que se produzca un retardo en la asistencia médica por que casi nadie va al facultativo si no tiene alguna sintomatología que lo justifique. ¡Qué mal hábito! | Por Igor Morr

Tener la tensión arterial alta es algo más que una simple cifra:  solo es  la punta de un iceberg que se observa a simple vista, pero en el fondo yace un sin número de alteraciones en nuestro organismo que constituyen los elementos claves para hacer de la hipertensión una verdadera enfermedad.

La hipertensión arterial (HTA) es el principal factor de riesgo para padecer de  enfermedades del corazón, de los ojos, del cerebro, de los riñones y de toda la vasculatura del cuerpo humano.

La cantidad de personas que la padecen es muy alta a nivel mundial. En Venezuela la prevalencia de HTA está alrededor del 30%, lo que quiere decir que una de cada tres personas (1:3) en nuestro país es hipertensa. No tiene predilección por género, sin embargo es más severa en los hombres.

En la mayoría de los casos no se le conoce una causa específica. Solo en un 10% de los pacientes se detecta una causa secundaria. El 90% no tiene agente causal, este grupo se le conoce como HTA esencial o primaria. En este caso la herencia constituye un factor importante.

Además, muy pocas personas conocen que tienen la HTA (50%), esto significa que una de cada dos personas (1:2) desconoce que es portadora de esta grave enfermedad.

Se sabe que del total de los pacientes que conocen su enfermedad solo el 50% asiste al médico en busca de ayuda. Y si fuera poco, de estos que consultan, solo un 20% (dos de cada 10) consiguen controlar las cifras de tensión arterial con el tratamiento.

Esta situación no sería nada importante si la misma no acarrease graves consecuencias. ¿Cuáles? Nada más y nada menos que: infartos,  insuficiencia cardíaca, ictus (derrames cerebrales), ceguera, insuficiencia renal, impotencia sexual, claudicación de extremidades y muerte.

¿Qué  circunstancias explican esta problemática?

La respuesta no es sencilla. Son muchas las facetas involucradas (multifactorial), hay aspectos con el paciente, otros se deben al médico, a los medicamentos y a condiciones socio-económicas y culturales desfavorables.

La mayoría de los hipertensos son asintomáticos. Esto trae como consecuencia que se produzca un retardo en la asistencia médica por que casi nadie va al facultativo si no tiene alguna sintomatología que lo justifique. ¡Qué mal hábito!

Muchos pacientes tienen miedo a tomar medicamentos. “Yo no me quiero habituar, dicen algunos”. Que equivocación más grande. No se trata de habituarse, el problema está en que si no se medican adecuadamente hay un alto riesgo de morir, más si existen factores de riesgo asociados como la diabetes y los niveles de grasa en la sangre elevados.

Otra excusa: “Yo no me tomo esa medicina porque me produce impotencia sexual”. Lo que no saben es que una de las causas de disfunción eréctil es precisamente la hipertensión arterial. Es la HTA y no la terapia la responsable de la distinción eréctil.

En los últimos años, gracias a los grandes avances en la investigación médica se han desarrollado nuevos fármacos que intentan controlar la enfermedad sin producir efectos adversos desagradables.

La terapia farmacológica  disminuyó claramente la mortalidad y  las complicaciones de esta enfermedad. Hay un descenso en las tasas de letalidad sobre todo en los casos de insuficiencia cardiaca, ictus, insuficiencia renal,  y en menor proporción en  la cardiopatía isquémica.

Los límites para establecer el diagnóstico de hipertensión arterial, se han estimado de manera convencional. La mayoría de los estudios coincide en que la presión arterial debe ser inferior a 140/90 mmHg.

Así, la Sociedad Venezolana de Hipertensión, considera que la tensión arterial NORMAL debe estar entre 120-129 y 80-84 mmHg -sistólica y diastólica respectivamente- en condiciones óptimas la tensión debe ser inferior a 120-80mmHg. Además, existe un grupo que debe considerarse como “NORMAL ALTA” cuando los valores de cifras tensionales se encuentren entre 130-139 y 85-89 mmHg.

La prevención es la pieza clave del tratamiento.

Cambios en el estilo de vida conjuntamente con la medicación mejoran el pronóstico de la enfermedad. Asociaciones como la Sociedad Venezolana de Hipertensión, la Sociedad Venezolana de Cardiología y la Fundación Venezolana del Corazón,  están promoviendo la estrategia preventiva a nivel poblacional.

Los especialistas recomiendan un estilo de vida saludable, que incluya una dieta adecuada con bajo contenido en sal, en grasas saturadas, niveles óptimos de ejercicio, combatir la adicción al cigarro o tabaco, mantener un peso adecuado, evitar las situaciones de stress emocional y físico y una visita frecuente a la consulta con el médico, como acciones impostergables para conseguir más años de vida, y darle mejor vida a los años.

@igormorr

Acerca de Igor Morr

Médico cirujano egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Magíster en Cardiología de la Universidad Del Estado de Río de Janeiro, Brasil. Especialista en Hipertensión por la Latinoamerican Society of Hypertension (LASH). Profesor de la Universidad de Carabobo. Vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Hipertensión. Directivo de la Fundación Interamericana del Corazón. Expresidente de la Fundación Venezolana del Corazón.

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