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¿Por qué algunos tumores son resistentes al tratamiento?

Un equipo de investigadores descubrió el mecanismo por el cual ciertos tumores no responden a las terapias. El hallazgo no sólo posibilita el desarrollo de tratamientos más efectivos contra esos cánceres, sino también contra otras enfermedades como la retinopatía diabética

Sin título-1Un equipo de investigadores descubrió el mecanismo por el cual ciertos tumores no responden al tratamiento.

El hallazgo no sólo posibilita el desarrollo de terapias más efectivas contra esos cánceres, sino también contra otras enfermedades como la retinopatía diabética, la degeneración macular y las enfermedades cardiovasculares.

Hace casi diez años -un 23 de marzo de 2004- la revista Cancer Cell, titulaba en su portada “El dulce beso de la muerte” para referirse a los resultados de una investigación llevada a cabo por científicos argentinos.

Aquel trabajo, liderado por Gabriel Rabinovich, cordobés, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (Conicet-Argentina) y profesor en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, había demostrado que una proteína, la Galectina 1 (Gal-1), era la responsable de que las defensas del organismo no atacaran a las células cancerosas.

Los investigadores habían descubierto que la Gal-1 se une a ciertos azúcares presentes en la superficie de los linfocitos T -células encargadas de protegernos- llevándolos a la muerte. De esa manera, el tumor se deshace de la amenaza que para él significa el sistema inmune del huésped y puede prosperar.

Otro avance

Ahora, la revista Cell, pone en portada otro trabajo del equipo de Rabinovich que marca un nuevo hito en la lucha contra el cáncer.

Como los tumores crecen muy rápidamente, para desarrollarse requieren de grandes cantidades de oxígeno. Para satisfacer esa necesidad, estimulan la formación de vasos sanguíneos -proceso denominado angiogénesis- que les provean de ese y otros nutrientes.

Los vasos sanguíneos se conforman fundamentalmente con un tipo de células, llamadas endoteliales, que crecen por la acción de una molécula denominada Factor de Crecimiento del Endotelio (VEGF). Así, cuando el VEGF se une a receptores presentes en la superficie de la célula endotelial, estimula la creación de nuevos vasos.

El descubrimiento de ese mecanismo llevó al desarrollo de un medicamento -el bevacizumab- conformado por anticuerpos anti-VEGF, que neutralizan la acción, impidiendo que se una al receptor endotelial y, por lo tanto, evita que se formen nuevos vasos sanguíneos.

Sin título-2Este fármaco, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, ha sido efectivo para controlar un gran número de tumores.

No obstante, muchos tumores no responden a este tratamiento y otros, que en un principio responden muy bien, dejan de hacerlo después de cierto tiempo.

Gabriel Rabinovich señaló que la gran pregunta que se hicieron al comenzar con este trabajo fue ¿por qué sucede esto?.  Trabajando con ratones, se logró descifrar una respuesta y se encontró que cuando se bloquea al VEGF entra en acción la Galectina 1 producida por las células tumorales, se une a los mismos receptores a los que se unía el VEGF y realiza la misma función. Es decir, estimula el crecimiento de los vasos sanguíneos y permite que el tumor siga creciendo.

La particularidad de esta “angiogénesis compensatoria” -así la denominan- es que si bien la Gal-1 se une al mismo receptor -y cumple la misma función- que el VEGF, la unión de la Gal-1 -a diferencia del VEGF- se efectúa a través de ciertos azúcares que están unidos a ese receptor.

Rabinovich explicó que comprobaron que los tumores que son refractarios al tratamiento con anti-VEGF son aquellos en los que los receptores exponen libremente esos azúcares, lo que permite que la Gal-1 se una a ellos sin inconvenientes y estimule la angiogénesis.

“En cambio, en los tumores donde funciona perfectamente el tratamiento anti-VEGF porque no hay angiogénesis compensatoria, lo que sucede es que los azúcares a los cuales se une la Gal-1 no están libres, sino que están cubiertos por un “escudo” de ácido siálico, que es otro tipo de azúcar, el cual evita la unión de Gal-1 y, por lo tanto, no se forman nuevos vasos sanguíneos”, agregó.

Cócteles

Rabinovich indicó que ante la posibilidad de que aparezcan estos mecanismos compensatorios que generan tumores resistentes a los tratamientos, lo importante es hacer cócteles. Así funcionaron perfectamente para la infección por HIV, creo que para el tratamiento del cáncer también va a aparecer la idea de los cócteles.

“Lo que imaginamos es un cóctel donde estén estos dos anticuerpos, anti-VEGF y anti-Gal-1, de manera de poder bloquear en diferentes puntos la vascularización de los tumores. Y cuando hay resistencia a un determinado anticuerpo utilizar otros anticuerpos, que bloqueen la angiogénesis o que estimulen la respuesta inmune”, señaló el científico.

El investigador señaló que la posibilidad de modular el desarrollo de los vasos sanguíneos es útil para toda enfermedad en la cual la angiogénesis aberrante sea un mecanismo patogénico de la enfermedad. Esto sucede en la retinopatía diabética, en la degeneración macular y en las enfermedades cardiovasculares.

El investigador consideró que el trabajo realizado por su equipo es apenas una herramienta más en un contexto que –todavía- está signado por el tiempo de sobrevida que se le puede dar a un paciente. “En cáncer se trata de ir ganando tiempo”, concluyó.

Bitácora Médica

Fuente

  • Argentina Investiga

 

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